martes, 21 de noviembre de 2017

CLASE SOBRE TEORÍA DEL COLOR



Material  didáctico  desarrollado para trabajar la teoría del color para el aprendizaje  de forma creativa

Objetivo de aprendizaje:
Lograr la apropiación de  los conceptos  básicos pertenecientes  a  la teoría del color a través de elementos didácticos enfocados en el desarrollo de la observación de los colores que componen determinada mezcla para ser aplicados a ejercicios pictóricos usando la gama fría, la gama cálida y la gama quebrada del color.

Grados aproximados para su implementación: Octavo y  Noveno.

Conocimientos previos: Colores primarios y secundarios.

CONCEPTOS A DESARROLLAR Y AFIANZAR:

El material didáctico se encontrará acompañado en el salón de clases por ecolines (pintura a base de agua similar a la acuarela hojas de papel acuarela y pinceles.

1.     Colores primarios: Amarillo, azul y rojo.
2.     Colores secundarios: Verde, morado y anaranjado.

3.     Colores complementarios:
Son aquellos colores que se usan para reemplazar al negro en ejercicios volumétricos para el desarrollo de la luz y sombra con efectos más naturales en el color. En síntesis, los colores complementarios cumplen el papel de generadores de profundidad dentro de la pintura porque están encargados de generar oscuridad sin usar el negro.

Teniendo en cuenta cada color secundario, vamos a pensar en el color primario que falta en cada uno dentro de su mezcla.

Amarillo + azul = Verde                     Primario faltante:      Rojo
Amarillo + rojo = Anaranjado             Primario faltante:     Azul
Azul        + rojo = Violeta                    Primario faltante:     Amarillo

El rojo es el color complementario del verde y viceversa.
El azul es el color complementario del anaranjado y viceversa.
El amarillo es el color complementario del violeta y viceversa.


*Dentro de la imagen se puede apreciar que la división de color  del círculo más cercana al vértice central muestra el resultado de color que se puede usar aplicando los complementarios. En esta imagen los colores complementarios son las parejas aquellos que se encuentran ubicados en oposición dentro del círculo.  Por ejemplo: el rojo y el verde.

1.     Colores terciarios
Son aquellos que resultan de la mezcla de un color secundario y un color primario.
Teniendo como única regla evitar la mezcla de los complementarios porque el color resultante siempre será perteneciente a las gamas del café y del negro.


1.     Gama cálida
Son aquellos colores que generan una sensación climática cálida, es decir, correspondiente al calor.
2.     Gama fría
Son aquellos colores que generan una sensación climática fría.

3.     Mezclas de color
Son aquella cantidad de colores que usamos para dar con el tono de determinado color. Este ejercicio ayuda a agudizar la percepción visual y la agilidad para deducir la fuente de un determinado color.



Descripción de Material didáctico para su uso dentro de la clase:


Primer momento:
Repaso de colores primarios, secundarios y complementarios:
Consta de:
-        6 piezas para colores primarios y complementarios. (Triángulos)




-        12 piezas para colores secundarios. (Cuadrados)



Mediante dichas piezas el profesor realizará preguntas básicas sobre el reconocimiento de los colores primarios, y según sus mezclas cuales son los secundarios. Cada ficha cuadradas tienen en su parte posterior la mezcla correspondiente a su color frontal.

Después de hacer claridad con los colores primarios y secundarios, se proseguirá a  realizar el repaso respectivo con los colores complementarios también a modo de preguntas. En las fichas triangulares, donde están los colores primarios, sus complementarios se encuentran en la parte posterior correspondiente a  dicho color.

Segundo momento: Combinando colores terciarios



               
A partir de los dados, cuyas caras cada una tiene dos colores cada una (un primario y un secundario) los estudiantes deberán lanzarlos y sobre el papel acuarela aplicar la respectiva mezcla que arroje el dado hasta que sean llevados a cabo los seis colores terciarios básicos por cada estudiante.
                                                                                 
1.     Amarillo limón
2.     Amarillo naranja
3.     Rojo naranja
4.     Rojo violeta
5.     Azul verdoso
6.     Azul violeta

Después de esto por parejas los estudiantes usarán el dado para preguntarse entre sí los respectivos nombres de cada  mezcla terciaria que le arroje el dado.

Tercer momento:

Una vez apropiados los conceptos de los colores primarios (3 colores), secundarios (3 colores), terciarios (6 colores) y complementarios, el docente pasará a explicar la gama fría y la gama cálida seleccionando con los aportes de los estudiantes cuales de los doce colores creen que generan una temperatura cálida o fría.

Por tanto, las fichas trabajadas hasta el momento y los recuadros realizados por los estudiantes para mezclar los colores terciarios del punto anterior, serán seleccionados por los estudiantes para pertenecer a los colores cálidos o para pertenecer a los colores fríos según la explicación dada por el docente sobre estas gamas. Luego serán ubicados en el tablero del salón de clase.



Dados gama cálida y gama fría



A partir de cada gama, los estudiantes por turnos tomarán el dado perteneciente  a cada gama y lo lanzará tres veces o más hasta obtener tres colores diferentes de la gama cálida, luego organizará dichos colores de  menor a mayor oscuridad y los usará para realizar una pintura de una imagen seleccionada a su gusto, donde el único requisito será que la imagen posea volúmenes para trabajar profundidad, luz y sombra a partir del color.



Mezclas de color:
Complementario a las demás fichas si se quiere realizar un ejercicio donde se agudice la percepción visual de los colores en cuento a sus respectivas mezclas. El docente puede entregar a los estudiantes un determinado color y que ellos a partir de los conocimientos trabajados con este material didáctico propongan posibles mezclas valiéndose de los colores que ven en la totalidad de las fichas y las apliquen para comprobar el color en cuestión.













El símbolo, el arte y la creatividad

El símbolo, el arte y la creatividad

Nombres:
MELISSA VANEGAS MARTINEZ                                                                                                          DEYCY ZULUAGA GIRALDO

¿Cómo definir la creatividad?

En su artículo del 2008 ¿De qué se habla cuando hablamos de creatividad? El señor Javier Corbalán de la Universidad de Murcia, nos recuerda lo difícil de encontrar una definición para la creatividad. Nos recuerda planteamientos como:

“Guilford (1950): «La personalidad creativa se define, pues, según la combinación de rasgos característicos de las personas creativas. La creatividad aparece en una conducta creativa que incluye actividades tales como la invención, la elaboración, la organización, la composición, la planificación. Los individuos que dan pruebas manifiestas de esos tipos de comportamiento son considerados como creativos».
Mednick (1962): «La creatividad es una formación de elementos asociados, y mutuamente muy lejanos, en nuevas combinaciones».
Taylor (1973): los procesos de creatividad consisten en «un sistema que implica a una persona que da forma o diseña su ambiente transformando problemas básicos en salidas fructíferas facilitadas por un ambiente estimulante».
Gardner (1995): el individuo creativo «es una persona que resuelve problemas con regularidad, elabora productos o define cuestiones nuevas en un campo de un modo que al principio es considerado nuevo, pero que al final llega a ser aceptado en un contexto cultural concreto».
Alonso Monreal (2000): “como la capacidad de utilizar la información y los conocimientos de forma nueva, y de encontrar soluciones divergentes para los problemas» [1]

y entre otros muchos intentos por definir o esclarecer el termino reúne planteamientos comunes para aventurarse a definir la creatividad

“como la capacidad de utilizar la información y los conocimientos de forma nueva, y de encontrar soluciones divergentes para los problemas.”

Encontramos así que la creatividad no es una habilidad solo de artistas, diseñadores o inventores, sino que es de todos; la usamos en la vida cotidiana en el trabajo en la escuela o en las relaciones personales, además es una característica que podemos potenciar pues ser una persona creativa nos otorga mayores posibilidades de supervivencia teniendo en cuenta los tiempos de cambio, la flexibilidad ante las circunstancias y la optimización  de los  recursos, considerando  los percances como oportunidades de crecimiento y avance tal  como lo considera el autor  del artículo aquí  citado: “puede marcar la diferencia entre el hastío y la alegría, entre la depresión y la autorrealización.”[2]

Entonces la creatividad es un elemento clave para la formación de seres humanos capaces de afrontar dificultades llagando a resoluciones exitosas para sus vidas, es formar personas ricas en originalidad, iniciativa y confianza. Así que es indispensable que como maestros en formación tengamos siempre presente la importancia de la creatividad, tanto para encender la llama dentro de nuestros estudiantes como para aplicarla a nuestras vidas cotidianas integrando todo lo que sabemos al potencial creativo de la humanidad.


El símbolo como fuente de conocimiento para el despertar creativo
           
Teniendo en cuenta las referencias anteriores relacionadas con la creatividad, podemos a a partir de ellas estructurar preconceptos que nos introduzcan en los diferentes aspectos de la creatividad y como, a través de este texto, abordaremos una de sus vertientes más subjetivas apoyándonos en diversos autores que construyen sus teorías sobre la creatividad a partir de aspectos más inconscientes como lo sería el símbolo.

Según José Guimon en su libro “Mecanismos psico-biologicos de la creatividad artística”[3] este define la creatividad como una trascendencia de lo tradicional con una visión original o rompedora de lo cotidiano. Matizando dicha definición con los colores de una diferenciación existente entre la innovación y la originalidad. Ya que, en efecto, la creatividad supone una innovación y esta exige la existencia de una originalidad implícita. Arieti (Arieti, 1976) dice que una persona que tiene gran abundancia de fantasías o ideas originales no será considerada como alguien creativo hasta no llevar dichas ideas a la práctica. Teniendo en cuenta como ejemplo que cuando soñamos levantamos las barreras de la censura diurna y producimos sueños que son originales pero que pocas veces nos llevan a comprensiones profundas que podamos aplicar en la vida cotidiana.

Según la anterior premisa, podríamos inferir que el sueño puede ser una puerta a la creatividad que se encuentra a la mano de todos, y que de una forma u otra se encuentra ligada a las proyecciones de nuestros sentidos fuera del foco consiente que se presenta como una limitante de la creatividad onírica. Pero la pregunta sería ¿porque a través del sueño podemos desarrollar ideas originales que en algún momento pueden convertirse en ideas creativas?

Los sueños funcionan como proyector onírico que se genera internamente y que está ligado en parte a los estímulos recibidos por las mesclas simbólico-culturales en la vida cotidiana, ya sean visuales, auditivos o kinestésicos. Lo cierto es, que los sueños se manifiestan como una forma de ver y crear realidades apreciadas bajo el filtro de un ojo inconsciente que podría tomarse como un ojo integrador. Definiremos “El ojo” tal como lo  dio a conocer Juan  Eduardo Cirlot  en su publicación del Diccionario de símbolos  donde  resalta su fortaleza integradora de un todo, “El sentido de la vista es principal en el ser humano por que percibe antes que ningún otro la integridad y es en sí mismo un símbolo para el fuego, la luz y la intelección”[4]

Teniendo en cuenta la anterior idea base, el ojo juega un gran papel como integrador. Según la ciencia,
el sentido de la vista nos permite identificar nuestro entorno de una manera gráfica, es decir, nos informa del tamaño, la luminosidad, el volumen, posición, distancia, color y forma de lo que nos rodea y se encuentra en nuestro campo de visión. La información visual se recoge gracias a la vibración de la luz que viaja desde los globos oculares (ojos) hasta el cerebro. Por tanto, el proceso cerebral es el que nos permite interpretar los impulsos de luz que recogemos y los convierte en imágenes. Dicho  proceso de integración es aún muy desconocido, y es uno de los grandes misterios de la ciencia  hoy en día.”[5]
Cuando observamos, el ojo recoge una cantidad de información visual que de acuerdo a los impactos que genere en nuestra psiquis queda almacenada en ella, aunque no seamos conscientes de este proceso. Y, en determinados momentos, esta información visual regresa como “flashes” de imágenes mentales buscando comunicar algo o simplemente recordarnos momentos vividos que podrían ser aprovechados como parte de un proceso interno de creación.

Un ejemplo de lo anterior es cuando soñamos con cosas que nos agradan. Como estar deleitándonos con una deliciosa cena o con estar escuchando una maravillosa obra musical. Como también podemos soñar con aquellas cosas que nos causan miedo y que nuestra mente puede recrear gracias a todas las imágenes que tiene almacenadas dentro de sí. Sin embargo, no siempre soñamos con cosas conocidas. Están aquellos casos en donde la psiquis nos muestra  imágenes que son cargas ancestrales  a las que Jung en  su libro “El hombre y sus símbolos”  denominó  como símbolos naturales.[6]

La creatividad es una capacidad que todos podemos desarrollar, pero que la gran mayoría de las veces la limitamos y encerramos dentro de una lógica consiente. Es decir, creemos que la creatividad solo se haya en el pensamiento y desechamos formas de creatividad que desbordan los límites de nuestra conciencia como lo son las proyecciones oníricas, los estados de meditación e incluso los estados psicológicos que se manifiestan bajo cierto tipo de patologías. Desechando con este rechazo potenciales creativos que están al alcance de nuestras manos.

El arte, a lo largo de la historia ha mostrado como a través del sueño se pueden encontrar formas de creatividad que desbordan lo tradicional y lo innovan de manera original. Un ejemplo de ello lo fue el Surrealismo, un movimiento literario y artístico que buscó trascender lo real a partir del impulso psíquico de lo imaginario y lo irracional. Teniendo en cuenta las fuerzas simbólicas que cada ser humano configura en su interior y como las traduce ante el mundo.

Siendo consecuentes con la información mencionada en el párrafo anterior, cabe resaltar que desde la psiquis el ojo posee una capacidad creadora que lo acerca a las formas en las que el arte se mueve: a través del símbolo. El cual será un tema recurrente a lo largo de este texto y por lo cual será abordado en contraste a las temáticas ya pactadas. Si la imagen como representación de la idea configura el mundo, el símbolo como imagen configura un sustrato de la anterior edificado sobre la visión o percepción de las relaciones ocultas, “de lo visible y corpóreo, a lo invisible e incorpóreo” decía el místico bizantino Pseudo Dionisio Areopagita. Convirtiendo al símbolo en una forma de introducirse en lo desconocido y desde allí abrirse camino para dar a conocer lo incomunicable despertando caminos creativos que no han sido recorridos.

Desde esta posición tendremos en cuenta   que el pensamiento simbólico se encuentra en el origen de cualquier forma de pensamiento. Las relaciones simbólicas son las primeras piezas de razonamiento en la “infancia”, del mismo modo  que el pensamiento simbólico de las culturas orales procede a las culturas escritas en la historia de la humanidad.[7]A las cuales en muchos casos no se les presta la atención que requieren.

Dado que el símbolo permea la humanidad de dicha forma es preciso y necesario establecer las dos categorías simbólicas que define Carl Jung en su libro “el hombre y sus símbolos” Dichas categorías son los símbolos naturales y los símbolos culturales. En los primeros se hace referencia a aquellos símbolos que se derivan del contenido de la psique y, por tanto, representan un número enorme de variaciones en las imágenes arquetípicas. En muchos casos puede seguirse su rastro en las raíces arcaicas que proceden de relatos muy antiguos pertenecientes a culturas primitivas. Mientras que los símbolos culturales son aquellos que sean empleado para  expresar “verdades eternas” como los que son utilizados por las religiones y que hacen parte de imágenes aceptadas colectivamente por  las  culturas civilizadas.[8]

En pocas palabras, en símbolo nos mira desde el otro lado del espejo cargado de valores emocionales e ideales inasequibles a la razón que se convierten en una herramienta para tratar de llegar a ese “otro conocimiento” más allá de la experiencia empírica. Dice Cirlot que el símbolo, desde su vertiente más inquietante, nos da testimonio de su eficacia para expresar lo inefable en los escenarios del arte y la espiritualidad.  Sin olvidar que lo propio del símbolo es permanecer indefinidamente sugestivo por que el símbolo despliega todo su poder en la provocación de resonancias y reclama una transformación interior, una cierta integración de planos dentro del proceso de individuación; el significado de un símbolo vivo es inagotable y por tanto su potencial de renovación y originalidad puede llegar a ser infinito. Permitiendo que la creatividad pueda expandirse y estimularse desde diversas perspectivas que nos acerquen al arte, no necesariamente para ser artistas sino para aprovechar la fuerza creativa que surge del símbolo y que puede materializarse a través del arte y usarse como proceso integrador en las diferentes dimensiones del ser.

Durante el sueño, libres del foco autoconsciente, afloran los símbolos como visiones reales que se proyectan internamente, casi como si un par de ojos se desplazaran hacia nuestro interior. Entonces, el drama onírico opera su revelación arrastrados por la marea subconsciente, contactamos nuestras aspiraciones más profundas. Lo onírico hace parte de uno de los conceptos bases incluidas en el desarrollo de la temática. Según el texto “El lenguaje de los sueños y la naturaleza de lo onírico” lo onírico hace referencia a la expresión de la actividad mental durante el reposo de nuestro cuerpo. Generalmente aparecen como una sucesión de imágenes incoherentes, las cuales no están relacionadas entre sí por lógica o casualidad, sino por asociaciones afectivas. El sueño es un intento de resolver los conflictos interiores entre la vida consciente y la inconsciente; por eso cada elemento del sueño debe encontrar una explicación y justificación precisa. Sabemos que los sueños son únicos. Ninguna otra persona puede tener antecedentes, emociones o experiencias de otras personas. Cada sueño se conecta con su propia "realidad". Por lo tanto, al interpretarlos, es importante ponerlos en el contexto de las experiencias y vida personal propia.[9]

Haciendo un contraste con la definición anterior, desde el punto de vista de Freud, los sueños tienen como función la realización simbólica del deseo y por tanto la disminución de la presión de los contenidos inconscientes sobre la vida del sujeto. Como consecuencia de la represión, que también está presente en el sueño, aunque en menor medida que en la vigilia, el sujeto no puede soñar explícitamente con lo que realmente le interesa, sino que lo enmascara. Por tanto, en la vida onírica se presenta una historia o sueño construido a partir del auténtico sentido del sueño.
Según Jung, Freud hizo una valiosa contribución en la investigación de lo onírico enfocada en cómo, a través de las imágenes que se proyectan en el subconsciente, puede ser posible  hallar las dolencias psíquicas de un paciente[10]lo cual está relacionado directamente con las formas en las que el arte terapia se manifiesta como medio sanador cuando es usado en nosotros, un camino más de la creatividad sanadora que podríamos experimentar a través del símbolo como idea y el arte como materialización. Porque el arte y el símbolo contribuyen a nuestro autoconocimiento y liberación de múltiples dolencias tanto físicas como emocionales que nos afectan por la fragmentación de nuestro ser.  Sin embargo, Jung fue mucho más allá y se encargó de indagar como los símbolos naturales y culturales permean nuestro interior y luego se proyectan en imágenes para comunicarnos mensajes que pueden ser de orden ancestral y es aquí donde ocurre una trascendencia en aquellas visiones que se manifiestan como el ojo interior.

Para el ser humano, la capacidad de ver lo que hay más allá y volcar su mirada hacia el interior ha representado el deseo de recuperar su parte sagrada, sus símbolos ancestrales una comunicación con lo místico que hace parte de nuestro ser. Y según Jung nuestra parte onírica (los sueños) es una facultad esencial para crear símbolos y para investigar acerca de ellos ya que son un material básico para introducirnos en ese mundo intangible que cobra vida en el territorio sagrado de nuestro interior. 
Para concluir, Cirlot dice: “El artista, traspasado por su experiencia del símbolo en sus visiones oníricas y poéticas, siente la necesidad de comprobar la verdad objetiva de su subjetividad. Porque la presencia del símbolo más que un hecho  circunstancial, como parte de un fenómeno histórico y continuo estimulará su afán  por la verificación y la confrontación de los distintos conocimientos simbólicos.”[11] Este permite que como seres humanos nos acerquemos a nuestra visión interna, aquella que trae consigo conocimientos grabados en las memorias del tiempo que permanecen ocultos en la psiquis colectiva generación tras generación, y que son fundamentales a la hora de  en la aceptación de la diferencia  y de los procesos que integran la formación humana cualitativa y no cuantitativa para el desarrollo de nuestros potenciales creativos.



BIBLIOGRAFIA:
-        Corbalán Berná, Javier. (2008). ¿De qué se habla cuando hablamos de creatividad? Cuadernos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Universidad Nacional de Jujuy, (35), 11-21. Recuperado en 20 de noviembre de 2017, de http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1668-81042008000200001&lng=es&tlng=es.

-        Betancourt Morejón, Julián. Creatividad en la educación: educar para transformar. Educar, revista de la Secretaría de Educación Jalisco (Nueva época, núm. 10/ julio-septiembre de 1999)

-        CIRLOT, J. E. Diccionario de símbolos. Madrid: Siruela, 2002.

-        JUNG, Carl. El hombre y sus símbolos.  España: Ediciones Paidós Ibérica S. A, 1995.

-        GUIMON, José. Mecanismos psico-biologicos de la creatividad artística. Editorial Desclee de Brower, S.A. 2003.

-        WAGENSBERG, Jorge. Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta? Barcelona: Tusquets, 2006.

CIBERGRAFÍA:
El lenguaje de los sueños y la naturaleza de lo onírico.



[1] CORBALÁN BERNÁ, Javier. (2008). ¿De qué se habla cuando hablamos de creatividad? Cuadernos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Universidad Nacional de Jujuy, (35), 11-21. Recuperado en 20 de noviembre de 2017.

[2] Op. Cit.
[3] GUIMON, José. Mecanismos psico-biologicos de la creatividad artística, Editorial Desclee de Brower, S.A. 2003. Pág. 25-26
[4] CIRLOT, J. E. Diccionario de símbolos. Madrid: Siruela, 2002, p. 46
[5] [en línea], http://elherbolario.com/prevenir-y-curar/item/828-el-sentido-de-la-vista
[6] JUNG, Carl. El hombre y sus símbolos.  España: Ediciones Paidós Ibérica S. A, 1995, p. 87
[7] WAGENSBERG, Jorge. Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta? Barcelona: Tusquets, 2006. p. 63
[8]JUNG, Carl. El hombre y sus símbolos.  España: Ediciones Paidós Ibérica S. A, 1995, p. 87 
[9] [en línea], http://www.filosoficas.unam.mx/~tomasini/ENSAYOS/Suenos.pdf El lenguaje de los sueños y la naturaleza de lo onírico, p. 1
[10]JUNG, Carl. El hombre y sus símbolos.  España: Ediciones Paidós Ibérica S. A, 1995, p. 27 

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MATERIAL DE APOYO SOBRE LA CREATIVIDAD

Recomendaciones del resumen de una experiencia formativa -Diplomado de Creatividad en la Educación- “Creatividad en la educación: educar para transformar”

Recomendaciones teórico-metodológicas para educar en la creatividad
Educar en la creatividad implica partir de la idea de que ésta no se enseña de manera directa, sino que se propicia y que para esto es necesario tomar en cuenta las siguientes sugerencias:

 1. Aprender a tolerar la ambigüedad e incertidumbre. El maestro pudiera favorecer en los estudiantes el desarrollar una tolerancia a la ambigüedad, dándoles más espacio en sus clases para pensar sobre una situación problemática que se les presenta y estimulándolos a reflexionar desde el principio de la clase. También logrando que formen parte de las reglas del grupo, un periodo de ambigüedad ante los trabajos y conocimientos que deben edificar. No debe temer a este periodo de germinación de los conocimientos. Este último estará asociado a una incubación de las posibles soluciones.
    Siguiendo con esta idea, la incertidumbre es otro alimento de la clase creativa. Es decir, se debe crear un clima dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje donde el conocimiento que se está trabajando no se dé como inmutable y estático. La escuela necesita la incertidumbre para que el alumno se lance a explorar el conocimiento que no logró construir totalmente en el salón de clases o fuera de éste.

2. Favorecer la voluntad para superar obstáculos y perseverar. Cuando empezamos con un proyecto innovador para la educación, debemos partir siempre de dos metas: la primera, ser fieles a los objetivos que deseamos alcanzar; y la segunda, estar conscientes de que para llegar a lograrla se van a presentar toda una serie de barreras a derribar. Se elimina una y aparece otra y así sucesivamente hasta alcanzar nuestro objetivo. Los obstáculos se convierten en oportunidades y no en amenazas.

3. Desarrollar la confianza en sí mismo y en sus convicciones. En la escuela se debe cultivar la confianza en sí mismo a través de indicadores que no siempre sean las buenas notas y el pasar de grado. Otros indicadores que se debieran tomar pueden ser: la apertura mental, la originalidad, asumir riesgos y plantearse preguntas que en determinados momentos pongan en duda el conocimiento que se está trabajando, entre otros.

4. Propiciar una cultura de trabajo para el desarrollo de un pensamiento creativo y reflexivo. El maestro que desea lograr un clima donde los alumnos aprendan a pensar y crear mejor debe trabajar duro. A veces los resultados alcanzados no son los esperados o no son tan gratificantes en un periodo corto de tiempo, pero hay que seguirle poniendo todo el empeño, ya que las huellas formadoras que se dejan en los alumnos trascienden el presente y se recogen en el futuro.

5. Invitar al alumno a transcender el presente con un proyecto futuro. El maestro creativo constantemente se anticipa a cómo va a ser la clase siguiente. Todavía no ha finalizado la clase y él ya está viendo qué recursos pedagógicos va a emplear para que la siguiente sea de mejor calidad. Además se acompaña de una forma optimista de ver la vida. Esta anticipación se relaciona mucho con el disfrute por el proceso de enseñar más que por los resultados que pueda obtener. También él invita a sus alumnos a creer que toda idea soñada puede ser una idea posible.

6. Aprender a confiar en lo potencial y no sólo en lo real. El profesor debe confiar en las capacidades potenciales de sus alumnos y no solamente en las reales. Debe favorecer una enseñanza desarrolladora y colaborativa en donde lo que el alumno puede realizar con su apoyo pueda hacerlo solo el día de mañana.

7. Vencer el temor al ridículo y a cometer errores. Debemos enseñar a nuestros alumnos a vencer el temor al ridículo y a cometer errores, ya que esto representa romper con reglas establecidas. En el caso del temor a cometer errores es importante aprender a reciclar los mismos como fuente de aprendizaje. Además, evitar que el alumno tenga miedo a equivocarse ante el maestro por razones como las siguientes: perder su cariño, romper con la imagen de buen estudiante, contradecir el método de aprendizaje que sigue el educador.

8. Desarrollar tanto en nuestros maestros como en los alumnos, una actitud diferente ante la responsabilidad del proceso de enseñanza-aprendizaje. Los alumnos deben tomar poco a poco la responsabilidad de su propio aprendizaje en la medida en que desarrollen una motivación intrínseca en torno a esto. El maestro debe facilitar y mediar las oportunidades para que los estudiantes decidan lo que necesitan saber y con qué herramientas construirlo y favorecer la ejercitación de estrategias para lograr lo anterior.

9. En los salones de clase debería estar bien visible la siguiente frase: "Vivan los riesgos que nos permiten ver las nuevas aristas del conocimiento". Se debe incitar al alumno, por ejemplo, a dar una respuesta no convencional en una prueba, diferente a la ofrecida por el profesor como modelo en la clase o, en vez de dar la respuesta, dar él la pregunta.
    Siguiendo este pensamiento, es necesario incorporar el cambio como algo cotidiano en la actitud para la vida de nuestros estudiantes. Desarrollar una actitud favorable al cambio les va a permitir ver más al aprendizaje como un proceso dialógico y dialéctico en el cual los educadores pueden solamente proceder indirectamente a la verdad, zigzagueando a lo largo del camino, a veces enfrentándose a contradicciones, retrocesos, avances y una carga de satisfacciones llenas de una lucha tenaz contra los obstáculos y las frustraciones.

10. La autoridad para validar el conocimiento debe partir de un proceso social, dialógico y cooperativo. Para esto es necesario romper con aquellas creencias en las cuales el maestro tiene la verdad acerca del conocimiento a construir y el alumno debe encontrarla bajo el control de este experto; donde el maestro constantemente habla y el alumno escucha y les hace sentir en las clases que está plenamente seguro de lo que enseña, que hay poco que descubrir e indagar en relación con esto.
    Este tipo de maestro genera actitudes en los alumnos ante el aprendizaje que se caracterizan por la inseguridad, la pasividad, la sumisión, la dependencia, la repetitividad, la reproducción de conocimientos más que la construcción activa del mismo.

11. Cuando se propicia un clima creativo la motivación intrínseca y la de logro deben estar presentes. La primera en el sentido de que debe nacer, desarrollarse y realizarse en el propio proceso de enseñanza-aprendizaje, sin requerir de recursos externos. En el caso de la segunda, implica desarrollar una actitud en los alumnos ante los logros que van teniendo en la escuela, que propicie el pensar no sólo en ser competentes, sino también ser excelentes; así como disfrutar de los trabajos que realizan pero nunca estar completamente satisfechos con los mismos, para de esta manera seguirlos mejorando.

12. Es necesaria la contextualización del conocimiento y las habilidades de pensamiento crítico y creativo. Contextualizar implica no concurrir en situaciones como las siguientes: se imparte tal y como se había leído en el texto básico de la asignatura, el cual generalmente es una selección de lecturas realizada hace más de tres años, y en la que en ocasiones faltan las referencias de donde se tomó o no se cita de forma correcta; se pide que se observen determinados conocimientos tal como los mencionaba un reconocido estudioso del tema; se exigen tareas a los alumnos como si fuera esta la única asignatura que recibiera, olvidando el resto de ellas; se quiere reproducir un experimento tal como se había realizado en un país desarrollado; se trabaja en la clase tal tema o autor porque está de moda y todos lo citan; se extrapolan técnicas creadas para una actividad docente a otra completamente diferente.

13. Las necesidades fundamentales del alumno están relacionadas con enseñarle a pensar creativa y reflexivamente, o sea, a pensar de manera excelente. Lo que se requiere es un alumno imaginativo y cuestionador de las verdades que aparecen a través de la voz del maestro o de los libros de textos y un constructor de puentes imaginarios para que transiten las ideas invisibles para la mayoría y en un momento determinado se hagan visibles; que analice las experiencias y conocimientos de la realidad y los sistematice a través de su pensamiento crítico y creativo, con la cooperación de un educador con profundos conocimientos de grupo y de mediación.

14. Quitar los lentes empañados que en determinadas ocasiones no permiten ver la ignorancia. Se vive con lentes empañados cuandoaño tras año se repiten las clases tal como se planificaron la primera vez; se termina una licenciatura, maestría o doctorado y nunca más se vuelve abrir un libro de texto o se asiste a un curso de posgrado para el enriquecimiento de la práctica educativa; cuando no se tiene la valentía de decir al alumno qué es lo que se sabe y qué es lo que no. Si se desea limpiar los lentes se debe emplear el conocimiento de manera flexible. Además, es necesario favorecer que el alumno busque fuentes alternativas de lectura a las oficialmente sugeridas y dejar un espacio de conocimiento a aportar por éste durante la clase. También tomar conciencia de que aprender implica reconocer nuestras ignorancias y realizar un análisis en cuanto a lo que sabemos genuinamente y lo que simplemente memorizamos.

15. Es más valioso cubrir una pequeña proporción de conocimientos a fondo que una gran cantidad. Es más útil que el alumno obtenga una pequeña parcela del conocimiento que una gran cantidad pero de manera superficial, y que discuta el significado de los mismos y descubra los sentidos que pueden tener de acuerdo a su historia y cultura.

16. Pensar de forma creativa y reflexiva por parte del alumno puede darse rara vez de forma verbal del maestro hacia los alumnos. Es decir, una persona no puede dar de forma inmediata a otra lo aprendido, ya que el reflejo de la realidad en el ser humano es mediado; pero sí, en cambio, puede crear una atmósfera creativa que favorezca las condiciones óptimas para que el alumno aprenda por sí mismo a pensar de estas maneras.

17. Convertir las aulas en espacios para asombrarnos, experimentar e investigar. Uno de los recursos más importantes y al alcance del educador es la capacidad de asombrarse ante cada comentario reflexivo o creativo de sus alumnos. Para lograr lo anterior él propicia un conocimiento lleno de sorpresas y situaciones inesperadas. Es decir, lleva a los alumnos a disfrutar de lo inesperado y lo incorpora dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje que está ocurriendo.

18. Los estudiantes necesitan tratarse como personas, es decir, tener una buena comunicación cuando están creando o pensando. Los alumnos requieren aprender a escuchar críticamente, tener apertura hacia el juicio del discrepante o ante los puntos de giro(6) de la dinámica de razonamiento del grupo o para apreciar las dos caras de un asunto tratado. Además, necesitan aprender a retroalimentarse a sí mismos y a los otros durante un proceso creativo o crítico. Los maestros deben modelar actitudes comunicativas para lo anterior.

19. El cuestionamiento es un excelente indicador de que se está trabajando el pensamiento creativo y crítico. Se parte de considerar que los alumnos que formulan preguntas que invitan a pensar e imaginar están aprendiendo. Los maestros tienen a la pregunta como una de sus estrategias fundamentales.

20. Construcción de las habilidades de pensamiento creativo y crítico a trabajar en dos planos. Se parte de que todo lo aprendido y por aprender por el alumno se le va a presentar siempre en dos planos: uno fuera de él (interpsíquico) y el otro dentro de él (intrapsíquico). Durante la clase, el lenguaje de los otros —en cuanto al desarrollo de la habilidad a trabajar— va a ir formando parte del lenguaje de todos a través del diálogo que se va realizando. Todo esto se va dando en el plano interpsíquico. Ahora lo anterior se va interiorizando y va formando parte de las herramientas psíquicas del alumno. Aquí se está hablando de un plano intrapsíquico.

21. Matrimonio entre los conceptos cotidianos que trae el alumno acerca de la habilidad de pensamiento creativo o crítico, a trabajar con los científicos acerca de la misma. Cada vez que se comience a trabajar una clase, se debe tratar de que el alumno comente sobre los conceptos cotidianos que posee acerca de la habilidad o conocimiento a trabajar para vincularlos de manera orgánica con los científicos. De esta manera los conceptos científicos se enriquecen de la vida cotidiana de los estudiantes que transcienden las paredes del aula y a su vez los cotidianos encuentran una lectura más sistematizada, objetiva y abstracta sobre la realidad por medio de los científicos. De esta forma tendremos un aprendizaje más rico de sentidos y significados.

22. Unidad de lo cognoscitivo y lo afectivo en cada sesión de atmósferas creativas. Cuando se está trabajando el pensamiento creativo y reflexivo se parte siempre de que la actividad lúdica que se esté realizando va a movilizar los recursos afectivos e intelectuales de la persona que esté ejercitando en ese momento la misma. Además, es importante crear un clima donde se dé un matrimonio entre los afectos y el intelecto, así como también buscar un equilibrio entre lo afectivo e intelectual, para lograr un espacio dinámico y motivante para el buen pensar y crear.

 Fuente: 
Betancourt Morejón, Julián. Creatividad en la educación: educar para transformar. Educar, revista de la Secretaría de Educación Jalisco (Nueva época, núm. 10/ julio-septiembre de 1999)



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